El lanzamiento de la cuarta generación del Corolla vino acompañado de un rediseño estético, que incluyó cambios en la parrilla y faros delanteros y traseros. El nuevo chasis convirtió al Corolla en el modelo más sofisticado y confortable hasta ese momento. También se implementaron los nuevos motores, 3A y 4A, que aprovechan al máximo la nueva transmisión automática de cuatro velocidades. La cuarta fue la última generación del caballo de batallas de Toyota que vino con tracción trasera (lo que daría fin a la utilización de la serie de motores "T") y también contó, en una de sus versiones, con un motor más potente respecto de su antecesor (1.8 litros y 75 caballos de potencia).