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Un conductor responsable, antes de poner las manos sobre el volante habrá revisado el estado de las ruedas, del aceite... pero quizá no haya tenido en cuenta qué tomó en un almuerzo copioso, que con toda seguridad le aportará una buena dosis de somnolencia muy poco recomendable para iniciar ruta.

La alimentación no es una de las cuestiones a las que más atención se presta cuando tenemos un viaje a la vista y, sin embargo, es uno de los factores que puede causar un accidente de tráfico.

La Fundación Repsol, que promueve estudios en distintas áreas con el objetivo de contribuir al progreso de la sociedad, ha presentado un libro titulado, "Hábitos de alimentación y recomendaciones nutricionales en los viajes por carretera". Este estudio, centrado en los hábitos de los conductores españoles, determina que entre las preocupaciones de los encuestados, antes de ponerse al volante, no aparece de manera espontánea la alimentación. Es decir, no se trata de un factor que los conductores consideren prioritario cuando van a realizar un viaje por carretera.

Los datos reflejan que la alimentación tanto del propio encuestado como de los acompañantes, es mencionada como una de las tres principales preocupaciones por menos de un 10 por ciento de los conductores. Sin embargo, nueve de cada diez considera que una mala alimentación puede incrementar el riesgo de sufrir un accidente de tráfico.