BBC Mundo

Bruce Robson, de 82 años, al volante del DriveLAB

Por eso un equipo de la Universidad de Newcastle, en el norte de Inglaterra, está desarrollando una nueva tecnología que busca mantener tras el volante a los conductores.

Uno de los inventos de equipo de Transporte Inteligente es el "Granny-Nav", algo que podría traducirse como el "navegador-abuelita", un sistema que ayuda a identificar la ruta más segura.

En algunos casos esa ruta podría ser una que les evite hacer giros a la izquierda, o la derecha, si se trata de un país donde el sistema de manejo sea el británico.

El trabajo es parte de un proyecto de "inclusión social mediante la tecnología" que, a un costo de US$ 15 millones, dirige la Universidad de Newcastle, y que busca indagar cómo la tecnología puede ayudar a mejorar la vida de la gente.

La organización de beneficencia para personas mayores AgeUK estima que ese tipo de desarrollos podría ayudar a los ancianos a mantener su independencia.

El DriveLAB
Los investigadores han adaptado un vehículo eléctrico como un laboratorio. El "DriveLAB" está equipado con instrumentos de navegación, sistemas de visión nocturna para conducir en la oscuridad y controladores inteligentes de velocidad.

El auto puede monitorear la concentración del conductor, sus niveles de estrés y sus hábitos de manejo mediante lentes que pueden seguir la trayectoria del movimiento de los ojos. De esa manera puede identificar dónde están los puntos clave de estrés para los conductores mayores.

Manteniéndose independientes
Hasta ahora unos 20 conductores en la franja de edad de los 80 años han manejado el DriveLAB por las calles.

El equipo investigador acometió el desarrollo de un sistema de navegación satelital a medida para conductores ancianos porque los que consultaron dijeron que encontrar una ruta en la que sintieran cómodos era un factor importante en hacer de la experiencia de manejo algo agradable.

Muchos de ellos dijeron que querían evitar cruces a la derecha (equivalente a cruzar a la izquierda en países de sistema no británico) porque no confiaban en su capacidad de calcular la velocidad del tráfico que viene en sentido contrario de la calle.