En 1955 la guerra entre Chevrolet y Ford estaba en pleno apogeo. Ese año ambos fabricantes presentaron modelos totalmente nuevos lo que en esos días casi obligatorio hacer cada dos años. Pero fue Chevrolet con el hermoso Bel Air quien logró conquistar a la mayoría de los compradores. La apariencia del Bel Air era extremadamente simple y con un buen gusto muy inusual en los años 50 que se distinguieron por excesos en diseño.

La parrilla con diseño de cuadriculas estaba inspirada en los Ferraris de esos días y su interior con colorizaciones coordinadas con el exterior era amplio e innovador y coherente con la elegancia de la carrocería. Un hito importante en 1955 fue la aparición de los primeros motores V8 de bloque pequeño cuyo diseño básico subsiste hasta nuestros día.