Roma, 24 ene (EFE).- Italia recuerda hoy a uno de sus personajes más emblemáticos del siglo XX y figura de primer nivel en el ámbito empresarial del país, el patrón histórico de Fiat Giovanni Agnelli, cuando se cumplen diez años de su muerte.

Representantes de la política y de la sociedad italiana ensalzaron este jueves al 'Avvocato', como se le llamaba respetuosamente, al que atribuyeron haber sido una de las fuerzas motrices del país y un ejemplo de coraje empresarial.

En Turín, su ciudad natal, sus familiares y numerosas autoridades acudieron a la misa en su memoria celebrada en la catedral, durante la que el arzobispo Cesare Nosiglia recalcó la importancia de manifestar públicamente "el sentimiento de reconocimiento" por los frutos del trabajo de Agnelli "que se aprecian todavía hoy".

Al acto se sumó el Vaticano a través de un telegrama enviado por el papa Benedicto XVI, quien exaltó que durante más de medio siglo Agnelli "se impuso en la atención nacional e internacional por sus notables cualidades de empresario".

También el ayuntamiento de Turín organizó un acto en memoria de Agnelli, al que se sumarán en las próximas semanas otros eventos como exposiciones y la imposición de su nombre a una cátedra de la prestigiosa universidad Bocconi de Milán.

Ejemplo de estilo y de elegancia, interesado en las artes donde desplegó numerosas actividades de mecenazgo, Giovanni Agnelli marcó la historia de la Fábrica Italiana de Automóviles de Turín (Fiat), que heredó directamente de su abuelo, y que de su mano pasó a ser un imperio con intereses en diversos sectores como la metalurgia, la aviación, los bancos o los seguros.

En 1963 fue designado consejero delegado de Fiat y seis años después presidente de la primera industria privada italiana.

En Italia casi nada se escapaba al radio de influencia de la familia Agnelli, que tenía su cadena de grandes almacenes, Rinascente, su propio periódico, "La Stampa" de Turín, su equipo de fútbol, el laureado Juventus, y hasta su estación de esquí, Sestriere.

La capacidad de influencia de Agnelli en el país regida por la Democracia Cristiana fue creciendo de forma paralela a la de su imperio industrial, que entró en fase de decadencia casi al tiempo que lo hacía su propia salud.

Aquejado de un cáncer, Agnelli murió el 24 de enero de 2003 a los 81 años de edad, mientras Fiat se debatía en la crisis más grave de su historia, acuciada por las pérdidas y las escasas perspectivas.

La responsabilidad de la dirección del gigante del automóvil recayó entonces en su hermano Umberto, quien falleció poco más de un año después, abriendo una nueva etapa en la compañía con el nombramiento de Luca Cordero de Montezemolo como presidente y de Sergio Marchionne como consejero delegado, artífices del relanzamiento de la empresa.

Con el saneamiento de la compañía completado, en Italia la atención ahora se centra en la continuidad de la producción en territorio italiano, sobre todo después de la alianza global alcanzada en 2009 con la estadounidense Chrysler y las posibilidades de ahorro que supondría la deslocalización de la producción. EFE

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