
Casi cuatro años después de su entrada en el mercado, el atractivo Porsche Cayman ha recibido nutrientes estéticos, pero, sobre todo, un nuevo corazón encerrado en una caja de velocidades que le da una nueva personalidad al deportivo.
Cierto es que se trata de una opción de compra que hará subir el precio final unos cuantos miles de dólares, pero merece el esfuerzo en este caso, abordo de la versión motriz menos potente de la familia, porque obtiene de sus 263 caballos su mejor carácter deportivo y un deleite que hace innecesario superfluo acceder a la compra de la versión superior de 320 caballos y meterse en 13.000 euros más.
El mecanismo responsable de esta transformación es la caja de doble embrague PDK de siete velocidades, con dos modalidades de funcionamiento: manual y automática.
Más seguridad y mejor tracción
Esta PDK (las letras son el acrónimo de su denominación alemana Porsche-Doppelkupplungsgetriebe) es prácticamente la unión de dos cajas de cambio con dos embragues, integradas en un mismo cárter, que funcionan alternativamente, de forma que con una marcha engranada, la primera, por ejemplo, en la segunda caja siempre está preseleccionada la siguiente, y puede ser la superior o la inferior, dependiendo del momento de uso.
Este proceso de salto de velocidades hace que no haya ningún resbalamiento como ocurre en las cajas automáticas por variador continuo y, por lo tanto, no se producen pérdidas de tracción.
Para encadenar este funcionamiento, las dos cajas están unidas por dos embragues húmedos bañados en aceite, de forma que el primero se encarga de gestionar las relaciones impares (1, 3, 5, 7), además de la marcha atrás, y el segundo alterna las marchas pares (2, 4, 6).
Con origen en los coches de las 24 Horas de Le Mans, la PDK ha sido estrenada como equipo de serie en la última generación del deportivo con un resultado que mejora, de forma general, las fases de aceleración, además de reducir el consumo de carburante y de las emisiones de dióxido de carbono.
La caja PDK sustituye a la Tiptronic S, una caja de corte tradicional de buen funcionamiento, pero con unas sensaciones de uso, de tacto, que distan de la percepción de rapidez y eficacia que nos transmite la de doble embrague. Para el conductor, las respuestas a las órdenes de cambio son instantáneas y esa es la gran diferencia sobre su predecesora.
Un Cayman renovado
Este es un buen principio para analizar el renovado Cayman, cuyo aspecto ha mejorado con algunos y leves retoques en las zonas anterior y posterior de la carrocería en las que el nuevo diseño de los grupos ópticos delante y atrás acentúan la imagen dinámica del modelo.
Los intermitentes están ahora delante, en los nuevos grupos ópticos, subdivididos en dos estructuras tubulares inspiradas en el diseño del exclusivo modelo Carrera GT. En este caso, el Cayman dispone de nuevos grupos de alumbrado de doble xenón, con un sistema de iluminación dinámica en curva y luces de conducción diurna por diodos LED formando una figura en cruz.
Los grupos de luz de conducción diurna se encuentran en el lugar que ocupaban los faros antiniebla, cuyas funciones de alumbrado son asumidas por los faros de doble xenón convenientemente codificados para la función.
En el interior, la atmósfera sigue siendo agradable y de alto nivel de acabados y materiales empleados. La piel domina el habitáculo, en combinación con plásticos de buen aspecto y textura.
El habitáculo recibe a los pasajeros como pocos deportivos del mercado. La posición al volante es impecable y la información es abundantes, en este caso aderezada con un sistema multimedia con pantalla táctil, que ha pasado de las 5,8 pulgadas de la versión anterior a 6,5. El sistema de navegación, por disco duro, es rápido y de fácil utilización, incluso por voz.
En el interior, en la parte trasera a los asientos se dispone de una espacio, sobre el motor, para dejar un portafolios, por ejemplo, de gran utilizada para el uso cotidiano. Con el doble maletero, delante y detrás, este deportivo es imbatible para disfrutar a diario de un coche muy versátil, aunque la imagen nos diga lo contrario, también para viajar, porque admite una generosa cantidad de equipaje.
Un inconveniente en estos espacios de maletero es la elevada temperatura que adquieren después de rodar unos kilómetros. Hay que tener cuidado con lo que se aloja en los maleteros. No meter, por ejemplo, los productos perecederos de una compra doméstica.
Galería relacionada: Porsche Cayman PDK2

































