
Estamos en esas fechas en las que se dan múltiples desplazamientos por carretera, pero no podemos bajar la guardia.
La fatiga, generada entre otras causas por la falta de descanso, los atascos de vehículos, las comidas copiosas o el consumo de alcohol, está detrás del 30 por ciento de los accidentes de tráfico. Sin embargo, un elevado porcentaje de población no identifica los síntomas o no es consciente del riesgo que implica.
Esta situación se repite en la mayoría de los países occidentales, donde se realizan campañas de información destinadas a concienciar a la población respecto de los graves efectos que provoca la fatiga al volante, y reducir así los accidentes en las carreteras.
De acuerdo a un estudio elaborado por el Real Automóvil Club de España (RACE), no descansar cada dos horas, no hacer ejercicios o no ingerir refrescos puede aumentar el error de percepción de las distancias en un 63 por ciento, o reducir a un 60 por ciento la capacidad de percibir y procesar información, como el ver señales o cualquier otro estímulo relevante para la circulación.
Además, el tiempo de reacción al volante en ese supuesto: sin descanso, sin ejercicio y sin beber refrescos, aumenta en más de un 86 por ciento, según el mismo estudio.

La hidratación es fundamental
En el coche, la calefacción y el aire acondicionado pueden resecar el ambiente, provocando una mayor deshidratación de la habitual y sus consecuencias se manifiestan en cansancio, mareos y falta de concentración.
Por todo ello, es aconsejable beber aunque no se tenga sed. De hecho, esta sensación aparece de forma tardía, cuando ya existe un cierto grado de deshidratación.
Las bebidas refrescantes son una opción muy aconsejable a la hora de conducir, según el RACE.
Según los expertos, para mantenerse atento y en buena forma al volante y conducir en las mejores condiciones conviene lo siguiente:
• Reconocer los síntomas de la fatiga que son, fundamentalmente:.
· Pérdida de concentración
·
Picor o pesadez en los ojos
· Visión borrosa
·
Parpadeo constante
·
Calambres musculares o dolores de espalda
· Zumbido de oídos
·
Somnolencia
·
Necesidad de moverse
·
Sensación de brazos o pies dormidos
· Sequedad en la boca
·
Reacciones lentas o inseguras
· Variación involuntaria de la velocidad
· Dificultad para recordar los últimos kilómetros recorridos
• Dejar preparado el coche el día anterior y dormir un mínimo de 7 horas.
• Durante el viaje, descansar cada 2 horas o 200 kilómetros en las áreas y estaciones de servicio.
• En cada parada, salir del coche, descansar al menos 15 minutos y realizar ejercicios de estiramiento.
•
Conducir un máximo de 8 horas al día.
• Asegurarse de mantener el habitáculo ventilado.
• Mantenerse hidratado en todo momento.
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Evitar que el nivel de azúcar en la sangre baje durante el viaje, ya que ello genera fatiga y falta de atención.
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Nunca beber alcohol. Cualquier bebida alcohólica, aunque tenga una baja graduación, disminuye la atención, las capacidades visual y auditiva, retrasa el tiempo de reacción y acelera la aparición de fatiga.
• Al realizar una parada, es aconsejable tomar una bebida refrescante ya que, además de quitar la sed e hidratar, ayudará a despejarse y mejorar los niveles de atención.

























