
Si estás por comprar un auto, que Dios te bendiga: la economía necesita más personas como tú. El desplome de las ventas y las enormes existencias en los concesionarios hacen de éste el momento del comprador. Bravo por ti. Las oportunidades que existen son fabulosas.
Aunque para mucha gente la compra de un auto nuevo está supeditada a poder sacarse de encima su propio vehículo, al mejor precio posible. Esto abre dos posibilidades: entregar el vehículo en la concesionaria como parte de pago del nuevo o venderlo por propia cuenta. Ambas tienen pros y contras.
Desafortunadamente, el mercado de autos usados sufre la misma caída que el de los nuevos, de modo que el valor de tu vehículo ha disminuido más de lo que suponías.
Por eso es muy importante preparar muy bien tu vehículo —y prepararte tú también— para venderlo. Antes de dirigirte al concesionario asegúrate haber respondido estas preguntas:

¿Estoy convencido de que no quiero vender el auto yo mismo?
Sea cual sea la situación económica, siempre obtendrás más dinero si vendes tu auto en el mercado abierto. "Vender el vehículo en la concesionaria es una comodidad", dice Joe Ridout, vocero de Consumer Action, una organización de defensa del consumidor. "Pero si estás muy justo con los números, siempre será más conveniente que lo vendas tu mismo".
La cuenta es bastante sencilla. Existen dos valores importantes a considerar al venderle tu auto al concesionario: el precio con el que el concesionario lo toma o valor de intercambio y el precio al público o valor de mercado. La diferencia entre ambos es la ganancia del concesionario. Si logras venderlo por tu cuenta, te guardarás la diferencia. El mayor inconveniente es, por supuesto, que el tiempo no trabaja a tu favor. Cuando entregas tu vehículo como parte de pago, la operación es inmediata. Pero si necesitas el dinero de la venta de tu usado para pagar el nuevo, deberás haberlo vendido previamente. Esto puede demorar y dejarte sin movilidad durante un tiempo. Además, en varios estados existe una ventaja impositiva al venderle tu auto al concesionario. Cuando entregas tu usado como parte de pago, su precio se deduce del precio de compra de la nueva unidad. De esa manera disminuye el monto de impuesto a las ventas a pagar en la compra. Ten en cuenta este factor al decidir entregarlo en parte de pago o venderlo por tu cuenta.

¿A qué valor lo toma la concesionaria?
Internet ha democratizado la información que permite cotizar un auto usado. Existen dos sitios desde donde podrás informarte mejor: el primero es la guía de la National Automobile Dealers Association (NADA, por sus siglas en inglés). Allí podrás acceder a la misma información a la que accede el concesionario cuando cotiza tu auto y obtener los valores de intercambio y de mercado.
El segundo es Kelly Blue Book, una fuente confiable de la industria donde puedes comparar el precio de intercambio con el valor esperado en una operación entre privados.
Charles Cyrill de NADA aconseja a quienes entregan su vehículo como parte de pago ser "realista sobre el estado del vehículo", no sea cosa de llevarse una sorpresa en caso de recibir una tasación baja del concesionario.
"La guía que ofrece NADA a través de su sitio Web da pautas para que el propietario pueda determinar un valor de mercado justo", comenta.

¿Tengo todos los papeles en regla?
Antes de dirigirte al concesionario a negociar tu auto, reúne toda la papelería importante. El principal documento es el título del vehículo, el que se transfiere oficialmente durante la operación de venta.
(Si extraviaste el título, contacta al Departamento de Vehículos Motorizados de tu estado para obtener un duplicado.)
Recuerda también llevar la garantía, si estuviera vigente, los certificados de inspección y los registros de accidentes sufridos y reparaciones o mantenimiento realizados. Si tuvieras una garantía extendida, fíjate si puedes cancelarla y recuperar una fracción del dinero que pagaste por ella o si puedes transferirla junto con el auto.
Robert Sinclair Jr., vocero de la sección New York de la American Automobile Association asegura que "cuando se cumple con el mantenimiento y se conserva la documentación resulta más sencillo establecer el valor de un vehículo".

























